Buena reputación fiscal en 5 pasos básicos

Por: Liliana Gómez, Socia de Servicios Contables de Baker Tilly

La vida cotidiana del ser humano moderno está lleno de oportunidades de crecimiento y desarrollo, entre esas oportunidades están los negocios. Hacer negocios, desde un punto de vista objetivo, es una actividad divertida y que conlleva una mezcla de esfuerzo y pasión para recibir beneficios, pero fundamentalmente los beneficios económicos los recibiremos de parte de personas miembros de una sociedad que serán nuestros clientes, o los clientes de nuestros clientes.

Al pensar en los negocios debemos conocer nuestras responsabilidades para cumplirlas y además gozar de buena reputación fiscal en el mundo de los negocios, aportando a esto, les compartimos algunos consejos básicos para cuidar y mantener una buenas reputación fiscal:

 

Ordene los negocios:

  1. Registro de la empresa

Todo negocio, por muy pequeño que sea, debe ser formalmente registrado antes las autoridades competentes. En la mayoría de los casos el registro se hace ante las entidades de comercio o industrias, autoridades de tributación y el municipio o autoridad regional donde opere. Este primer paso es vital para que la empresa cuente con los permisos de operación y garantizará que ante posibles inspecciones gubernamentales, el negocio no sea cerrado.

Durante este proceso se registra el nombre legal, el nombre comercial y la actividad económica con las correspondientes tasas e impuestos que se deberán pagar y / o retener.

 

  1. Registros actualizados

Es imprescindible que se lleve un registro de todas las transacciones relacionadas al negocio de manera íntegra, oportuna y exacta. Esto es importante ya que ofrecerá información clara y real sobre el resultado de las operaciones del negocio y permitirá tomar decisiones oportunas por parte de la gerencia, para el mejoramiento de las actividades o para tomar medidas correctivas, según sea el caso.

 

Además, es conveniente que toda la documentación que se genere en el día a día de la operación se mantenga en archivos ordenados y disponibles para cualquier consulta futura.

 

Con estos dos primeros pasos será suficiente para que pueda iniciar su buena relación fiscal con la autoridad recaudadora de impuestos, porque es lo que necesita para ingresar en sus registros y formalizar una relación con el Estado.

 

 

 

Cumpla sus responsabilidades fiscales:

3. Tributar al día

Quizás es el elemento más importante para la buena reputación fiscal. Pagar impuestos no debe ser visto como una obligación de las empresas, es una forma de agradecerle a la sociedad los ingresos que han recibido producto de la operación del negocio. En la mayoría de los países los tributos del año operativo se pagan en los primeros 3 meses del año siguiente a declarar, por ejemplo, si el año fiscal 2014 fue de enero a diciembre, como en la mayoría de la región, las declaraciones de renta se presentarán en los tres primeros meses del año 2015.

La presentación de las declaraciones de rentas es el informe que las empresas o personas ofrecen al la Autoridad Tributaria para indicarle cuáles fueron sus ingresos, gastos y costos de operación, todos debidamente sustentados por documentos oficiales o facturas.

 

  1. Mantenga registros claros

Es una recomendación clave para el desarrollo de una buena reputación. Todos los registros deben sustentarse de una forma clara. En el caso de las importaciones o exportaciones, por ejemplo, debe existir un registro de procesos con documentos legales que certifiquen que todo lo que se ha hecho ha cumplido con las normas existentes.

 

  1. Compartir con la sociedad

Además de pagar los impuestos de acuerdo al tipo de negocio e ingresos reportados, las autoridades tributarias ve con buenos ojos los gestos sociales que tengan las empresas o personas naturales con la comunidad, al punto que los montos invertidos en ayudas sociales como empresa son deducidos de impuestos, pero más allá de un beneficio fiscal, sugerimos mantener políticas de responsabilidad social activa por un compromiso ciudadano.

Podríamos deducir que no es necesario ser un especialista en leyes fiscales o en administración, lo más importante es saber qué hacer, de hecho, un líder de negocios no es el que sabe hacerlo todo, sino el que crea un equipo a su lado para guiar, juntos, el negocio hacia el éxito operativo.

5 pasos para reputacion fiscal

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